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Los Materiales Terrestres

Los Minerales

¿Qué son los minerales?

En la vida diaria la palabra mineral aparece frecuentemente: se bebe agua mineral, se promocionan alimentos ricos en minerales, se habla de la riqueza mineral de una región, de la importancia de los minerales radiactivos, etc.. Los significados asignados al término mineral en nuestras conversaciones, no siempre coinciden con la definición estricta del término cuando se lo utiliza en el lenguaje científico.

Definir científicamente a los minerales implica establecer un límite preciso a una diversidad de materiales, cuya complejidad pone a prueba las competencias de clasificación humana. En este sentido, la naturaleza es un objeto sumamente complejo al que conocemos a través de diferentes aproximaciones. Se han enunciado distintas definiciones del término "mineral", cada una de las cuales tiene sus ventajas y desventajas,. La más aceptada actualmente establece que:

"los sólidos inorgánicos, de origen natural, que presentan una composición química más o menos constante y una estructura cristalina definida, se denominan minerales".

No son minerales

Entre las sustancias que no son consideradas minerales, a pesar de ser naturales y/o en algunos casos de tener estructuras cristalinas y fórmulas químicas definidas podemos mencionar:

Muchas sustancias biogénicas e incluso artificiales, que no entran en la definición de minerales presentan sin embargo estructura cristalina, por lo que no deben hacerse sinónimos cristal y mineral.

Minerales formadores de rocas y minerales de mena

La forma de aparición de los minerales, su abundancia, su significado geológico y sus aplicaciones permiten identificar dos grandes grupos: los minerales formadores de rocas y los minerales de mena.

Entre los primeros, los más comunes en la corteza terrestre, sobresalen los silicatos y los carbonatos. En la gran mayoría de ellos es muy difícil separar sus componentes para obtener, por ejemplo, los metales de interés industrial. En el caso de los minerales de mena ocurre lo inverso. La descomposición química del mineral mediante un tratamiento adecuado es sencilla, y de ellos pueden extraerse facilmente los cationes.

Algunos minerales raramente aparecen aislados, generalmente lo hacen en compañía de otros con los que aparecen asociados en proporciones sumamente variables. Esta asociación puede deberse a que las condiciones de formación de cada mineral son similares a las condiciones de otros y a que las propiedades de las partículas constituyentes son semejantes. El conjunto de aquellos cationes que habitualmente aparecen juntos en la naturaleza constituyen una paragénesis. Ejemplos de éstas son la paragénesis plomo-plata-zinc y la paragénesis cobre-molibdeno-oro.

Sistemática mineral

Recibe el nombre de sistemática mineral, al estudio y descripción ordenada de los minerales existentes en la superficie terrestre. Como todo estudio sistemático, el de los minerales exige casi desde el inicio una clasificación que resulte de utilidad. La más usual en este caso agrupa a los minerales de acuerdo con sus características químicas y reconoce las siguientes categorías:

Elementos nativos

Se consideran como minerales nativos al oro, el platino, el cobre, la plata, el mercurio, el plomo, el hierro, el grafito, el diamante, y el azufre. Pueden aparecer en la naturaleza con un muy alto grado de pureza y de distintos modos: pueden formar cuerpos masivos (bancos de azufre), pequeños granos (pepitas de oro), hojuelas o crecimientos dendríticos (platino, cobre) y también cristales individuales de mayor o menor tamaño y perfección (carbono, hierro).

Sulfuros y sulfosales

Este grupo comprende a las sales de los iones sulfuro, seleniuro, antimoniuro, arseniuro y telururo. Dentro de este grupo se ubican las más importantes menas metalíferas. La blenda (sulfuro de zinc), la calcopirita (sulfuro de cobre y hierro), la galena (sulfuro de plomo), la pirita (sulfuro de hierro) y la niquelina (arseniuro de níquel) son algunos de los numerosos minerales de este grupo.

Halogenuros

En este item se agrupan las sales de los elementos halógenos actuando con carga 1-, es decir los fluoruros, cloruros, bromuros y yoduros. De ellos son los más importantes los dos primeros. El ejemplo más destacado es la halita o sal común (cloruro de sodio), pero también deben mencionarse la fluorita (fluoruro de calcio) y la silvita (cloruro de potasio).

Óxidos e hidróxidos

Se incluyen aquellas combinaciones de los cationes, generalmente metálicos, asociados al ión oxígeno o a grupos hidroxilos. Los óxidos más abundantes en la litosfera son el cuarzo (dióxido de silicio) que forma un 12% del peso de la misma y los diferentes óxidos de hierro, que en conjunto llegan a formar un 4% del peso de la misma. El corindón (oxído de aluminio) es un importante óxido de aplicación como abrasivo por su dureza y que presenta algunas variedades de calidad gema, como los rubíes y los zafiros. La hematites (óxido férrico) constituye una de las menas de hierro más importantes.

Ojo de tigre

Carbonatos, nitratos y boratos

En este grupo se destacan los carbonatos. La calcita (carbonato de calcio)
está bastante difundida en la naturaleza. Los nitratos y boratos, por su alta solubilidad sólo pueden encontrarse en altas concentraciones en las regiones más áridas, dónde se acumulan en las depresiones por evaporación de lagos efímeros. La rodocrosita (carbonato de manganeso) es una importante mena de ese metal, y en algunos casos puede ser usado en joyería (variedad "rosa del inca"), al igual que la malaquita (carbonato de cobre). El bórax (borato de sodio decahidratado) es la mena más importante de boro y boratos para uso industrial y farmaceútico.

Sulfatos, teluratos, cromatos, molibdatos y wolframatos

De este grupo, sólo los primeros tienen amplia distribución, mientras que los demás consituyen curiosidades mineralógicas. La anhidrita (sulfato de calcio) se utiliza para la escultura (alabastro), mientras que su equivalente hidratada el yeso (sulfato de calcio dihidratado) se usa para la construcción. Ambas se diferencian además en su estructura cristalina, al yeso corresponde el sistema monoclínico, mientras la anhidrita cristaliza en el rómbico. Los sulfatos de bario (baritina) y de estroncio (celestina) constituyen las menas más importantes de ambos elementos químicos, y son, además, usados en las industrias petrolera, farmaceútica y química.

Fosfatos, arseniatos y vanadatos

Se destaca entre estos el apatito (fosfato de calcio), pero tampoco este grupo está demasiado difundido. La turquesa (fosfato de cobre) es una gema sumamente apreciada. En algunos casos son menas de elementos poco comunes como el itrio, el cerio, el torio o el cobalto.

Silicatos

Los silicatos conforman casi un 80% de la litosfera (un 60% solamente son feldespatos) lo que los consituye en el grupo más importante de minerales formadores de rocas. Por la dificultad de subdividirlos de acuerdo a su composición química, se ha organizado su clasificación en función de su estructura iónica.

Los silicatos

La celda unidad

La estructura microscópica de los minerales es tal que los átomos se disponen geométricamente formando diferentes tipos de cuerpos geométricos. A estos cuerpos se los suele llamar paralelepípedo elemental o celda unidad. La celda unidad es la menor pieza con la que puede construirse en el espacio redes que representan cualquier estructura cristalina natural.

Dada la complejidad de su composición química se ha preferido clasificar los silicatos en función del ordenamiento espacial microscópico. Desde este punto de vista, los átomos que conforman la mínima unidad (celda unidad) de los silicatos se disponen espacialmente formando un tetraedro, al que suele llamarse tetraedro elemental, que constituye la estructura básica de los silicatos en general. Este tetraedro consta de un ión silicio unido a cuatro átomos de oxígeno. El silicio ocupa el centro del cuerpo, mientras los oxígenos se distribuyen en sus cuatro vértices. Bajo determinadas ciercunstancias la posición del silicio puede ser ocupada por el aluminio, dando origen a los denominados aluminosilicatos. No siempre el alumnio toma esta ubicación, de acuerdo a diversos factores el aluminio puede aparecer también en los silicatos como catión, fuera de la estructura del tetraedro.

Pueden producirse enlaces entre tetraedros, pueden unirse entre sí de diversos modos, dando origen a diferentes grupos: nesosilicatos, sorosilicatos, ciclosilicatos, inosilicatos, filosilicatos, tectosilicatos.

Nesosilicatos : de "neso" = isla, los tetraedros están aislados. La olivina (silicato de magnesio y hierro) es el mineral más importante de este grupo. Forma parte de las rocas básicas y es casi el único constituyente de algunas ultrabásicas. Se supone que gran parte del manto terrestre está constituído por olivinas. El grupo de los granates es también importante entre los nesosilicatos. En su estructura aparece el aluminio reemplazando parcialmente al silicio y se destacan las series que comparten hierro, magnesio y manganeso por un lado y calcio, cromo y hierro por otro. Otros nesosilicatos de interés son el zircón y el topacio.

Sorosilicatos: de "soro"= hermana o grupo, los tetraedros se unen de a dos. Los más importantes son quizás los del grupo del epidoto, que comparten en distintas proporciones aluminio, calcio, hierro, manganeso, cerio y torio.

Ciclosilicatos: Como su nombre lo indica se caracterizan por presentar grupos cerrados. Éstos pueden tener tres, cuatro o seis tetraedros. Se destacan el berilo (portador de aluminio y berilio) y la turmalina (con alumnio, boro, hierro, magnesio y sodio).

Inosilicatos: de "ino"= cadena o tejido fibroso, forman cadenas simples de tetraedros unidos entre sí o bien cadenas compuestas por anillos hexagonales unidos por dos de sus lados. En ambos casos la longitud de la cadena puede ser variable. Entre los piroxenos (estructuras de cadena abierta) se destacan la augita (con calcio, sodio, magnesio, hierro, aluminio y titanio) y el espodumeno, que contiene litio. Entre los anfíboles (estructura de cadena cerrada) lo hacen la serie tremolita-actinolita (que contiene calcio, magnesio, hierro y fluor en proporciones variables) y la hornblenda (con calcio, sodio, potasio, magnesio, hierro, aluminio y flúor).

Filosilicatos: de "filo"= hoja, forman estructuras planares de anillos hexagonales unidos entre sí. Las micas, el talco, las arcillas y los minerales de la serpentina forman parte de este grupo, con importantes aplicaciones industriales. Las micas más comunes son la biotita (con potasio, hierro, magnesio y aluminio) y la muscovita (con flúor, potasio y aluminio). El talco tiene como catión al magnesio. Las arcillas pueden presentar diferentes cationes en su estructura. De ellas las cloritas poseen aluminio, hierro y magnesio, mientras que la caolinita o la montmorillonita contienen aluminio. Antigorita y crisotilo, con magnesio ocupando el lugar del catión, forman parte de los minerales serpentínicos, provenientes de la alteración de rocas ricas en olivina.

Tectosilicatos: de "tecto"= estructura, forman redes tridimensionales de tetraedros unidos por los vértices. Como ya se ha señalado, los feldespatos, que pertenecen a este grupo, son los minerales más importantes de la litosfera y se encuentran presentes en gran parte de las rocas más comunes. La ortosa, la sanidina y el microclino forman parte de los denominados feldespatos potásicos, mientras que la albita, oligoclasa, andesina, labradorita, bytownita y anortita forman una serie que comparte sodio y calcio en proporciones variables y que se agrupa bajo el nombre genérico de plagioclasas.

Propiedades y estructura de los minerales

Propiedades físicas

La necesidad de reconocer y diferenciar los distintos minerales condujo al desarrollo de distintas técnicas de análisis. El estudio de las formas cristalinas proporciona bases morfológicas para la identificación mineral. También las propiedades físicas de cada mineral, es decir su color, dureza y brillo e incluso la forma de partirse (exfoliación, clivaje), proporcionan pistas para una identificación correcta. Debe hacerse una distinción entre el color del mineral al observarlo directamente y el color de su raya (es decir el del material muy finamente dividido), que se obtiene al rayar una placa de material blanco no vidriado con la muestra. Ambos colores pueden ser distintos, pero el color de la raya de un determinado mineral es siempre el mismo, aunque éste pueda presentar variaciones en los fragmentos mayores. Algunos minerales no son fáciles de reconocer aún aplicando todas las técnicas anteriores; además a veces suele ser necesario diferenciar entre variedades muy parecidas de un mismo mineral. En estos casos se hace imprescindible el uso de técnicas de reconocimiento más complejas que las anteriores, como los estudios de cortes delgados de la muestra al microscopio de luz polarizada, la confección de diagramas de Rayos X obtenidos a partir del polvo del mineral, la observación de la reacción de la muestra a la luz ultravioleta, etc.

La estructura cristalina

Hemos utilizado el término cristal en varias oportunidades e incluso hemos visto que los silicatos se clasificaban en función de la organización espacial de una estructura básica, el tetraedro que se repetía regularmente. En forma similar a como ocurría con "mineral", el término cristal reconoce diversos significados. Se habla del cristal de una copa o del cristal de roca, por citar algunos ejemplos. En el uso común la mayoría de las veces el término cristal refiere al vidrio o a algún material caracterizado por su brillo, su transparencia y su dureza. El vidrio, sin embargo, carece de estructura cristalina, incluso en su variedad comercialmente denominada cristal. En el lenguaje científico sin embargo, el término cristal refiere siempre y exclusivamente a la existencia de una estructura ordenada de la materia, sea esta de origen orgánico o inorgánico, natural o sintético.

Se ha señalado que los minerales (y la mayoría de los materiales sólidos naturales que encontramos a nuestro alrededor) son sustancias cristalinas. Si bien no todos muestran formas perfectas todos tienen en común una característica: su estructura, es decir el ordenamiento de las partículas que los constituyen, que sí es perfecto. En todos los minerales los átomos, iones o moléculas están ordenados en el espacio, formando redes que pueden extenderse, iguales a sí mismas, indefinidamente. Sin embargo, el desarrollo de la forma externa del cristal, con caras perfectamente planas no es un requisito indispensable para considerar a un material cristalino. Es así que los granos de arena redondeados de una playa son cristalinos, como lo es también el metal de una cuchara.

Es importante diferenciar la forma natural de un cristal de la talla artificial del mismo. Las tallas, si bien aprovechan planos de fácil corte de la estructura cristalina, no siempre siguen caras naturales preexistentes en el cristal. Esto es fácil de ver si se compara la forma simple de los cristales naturales de diamante con la elaborada talla de los mismos en brillante, talla que se realiza para poner de relieve una importante propiedad de los cristales, su capacidad para reflejar y refractar la luz que incide en ellos.

Asociaciones de cristales

En muchos casos los cristales no son diferenciables a simple vista por lo reducido de su tamaño. Entre estos casos se puede mencionar a los minerales que forman costras y eflorescencias sobre las superficies que cubren, como en el caso de las dendritas.

Muchas veces los cristales crecen tan rapidamente en algunas direcciones preferenciales que no llegan a rellenar sus propias caras. Se forman así los denominados cristales esqueléticos, en los cuales las aristas y vértices tienen un desarrollo mucho mayor que las superficies.

Como en todas las disciplinas científicas, encontramos en la Cristalografía (disciplina que se ocupa del estudio de las formas y estructuras cristalinas) un grupo de leyes básicas, entre las cuales podemos mencionar la relación de Euler. Esta establece que "en aquellos cristales cuyo crecimiento no ha estado obstaculizado y en los que, por lo tanto, el desarrollo de todas sus caras es normal, pueden identificarse -como en todo polihedro- caras, aristas y vértices". La relación entre las cantidades de éstos elementos no es arbitraria, sino que responde a una fórmula que vincula el número de caras, vértices y aristas del modo siguiente:

Caras + Vértices = Aristas + 2

Elementos de simetría

El plano de simetría, que brinda imágenes especulares, es el elemento de simetría más común. Pero no es el único. El eje de simetría permite obtener imágenes idénticas de una cara cristalina mediante la rotación del cristal alrededor de una línea a intervalos angulares regulares. Al completarse un giro completo del eje de simetría (360º) se vuelve a la posición inicial, luego de haber generado dos, tres o más imágenes semejantes. La combinación de los elementos recién descriptos, un plano y un eje, da como resultado un centro de simetría.





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Última actualización: 12/4/99